Muchos padres y profesores se quejan de que sus hijos y/o alumnos son distraídos, como que “andan en las nubes”, confundiéndolo con el trastorno de déficit de atención. Por ejemplo un niño mal alimentado, con una salud quebradiza, que le impide acudir regularmente a clase, a veces se le clasifica de desatento. Se culpa al niño por no querer prestar atención, cuando realmente lo que ocurre es que sus ritmos biológicos de base, lo mas primitivos, no están armonizados, y sin ellos difícilmente pueden conseguir unos ritmos de atención adecuados.
Además cualquier trastorno auditivo y visual mínimo puede generar trastornos de atención, lo que significa que a todo niño con problemas de atención se le debería descartar en primer lugar algún tipo de problema visual o auditivo, como hipoacusias leves, estrabismo, ambliopía, etc. Estos problemas tendrían que ser detectados antes de la entrada a la escuela.
Los problemas de atención también pueden producirse a consecuencia de un déficit mental o intelectual, producidos por trastornos metabólicos, déficit de calcio, azúcar o magnesio. La atención es un proceso muy complejo que requiere que nuestro sistema nervioso se desarrolle y se eduque a través de ritmos del entorno. Muchos trastornos de atención viene derivados del ritmo de vida que los niños llevan fuera de la escuela y que guardan relación con el ritmo de vida de la familia (desorden, falta de pautas claras, pobre nivel de comunicación familiar, clima desorientado e incluso excesiva exigencias respecto a los estudios).
Aclarando los puntos que se ha explicado anteriormente, el trastorno con déficit de la atención (ADHD) es un patrón de conductas que presentan algunos niños y adolescentes caracterizado por la falta de control en el mantenimiento de la atención, la impulsividad y el autocontrol de su conducta motriz en sus interacciones con la situación. Ahora este trastorno puede estar asociado o no a la hiperactividad. En el primer caso suelen presentar alteraciones en el comportamiento, especialmente agresividad y conducta antisocial. Por el contrario, los niños con déficit de atención sin hiperactividad parecen más callados, más ansiosos, tímidos y poseen una competencia escasa para los deportes.
- Dificultad para poner atención a los detalles o cometen errores torpes en los deberes de la escuela, trabajo y otras actividades.
- Dificultad para focalizar su atención en labores o actividades de recreación que están haciendo.
- Parecen no escuchar, cuando se les habla directamente.
- Dificultad para organizar tareas y actividades
- Evitan, les disgusta o se niegan a participar en tareas que exigen un esfuerzo mental sostenido.
- A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones (pero no por rebeldía a hacerlo o por incapacidad para comprender las instrucciones).
- Se les pierde cosas que son necesarias para realizar tareas o actividades.
- Se distraen fácilmente con estímulos externos (visuales, olfativos y auditivos).
- Son olvidadizos en sus actividades diarias.
Si suponemos que nuestro alumno presenta trastorno de déficit de la atención con hiperactividad (TDAH) en el que predomina el aspecto hiperactivo debemos observar las siguientes características:
- Juguetean con las manos o los pies o no se quedan quietos en su asiento
- Poca capacidad de control motriz
- Pobre relación con sus compañeros
- Presenta baja autoestima
- Presenta comportamiento agresivo
- Se levantan de su asiento cuando la situación exige que se queden sentados.
- Se mueven excesivamente o se sienten inquietos en situaciones en la que esto no es lo adecuado.
- Presenta dificultad para realizar actividades de recreación sin hacer mucho ruido.
- En están siempre en movimiento en el colegio como en su casa.
- Hablan excesivamente.
- Responden impulsivamente antes que se termine de formular la pregunta.
- Presentan dificultad para esperar turno.
- Bajo rendimiento para su capacidad
- Facilidad de frustración
- Interrumpen o molestan a los demás.
- Presentan sus tareas sucias y desordenadas.
Cuando observemos que algunos de nuestros alumnos o niños presentan mas de la mitad de las características descritas es importante y necesaria pedir una evaluación integral de sus funciones psicológicas por una psicóloga especializada en problemas de aprendizaje y luego confirmado el diagnóstico se deberá seguir un tratamiento multidisciplinario. Además es importante el diagnóstico clínico de un neurólogo, psiquiatra y apoyo psicológico.
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